Oséas, el Ronaldo que se perdió Galicia

Oséas Reis dos Santos
Imagen por: TerceiroTempo

Corría el año 1995, en el F.C. Barcelona el mejor delantero de la historia inventa y ejecuta un fútbol diferente. Ronaldo Luís Nazário de Lima arranca y nadie lo para. Potencia espectacular, regate de fantasía y muchísimo gol. Hacía tiempo que en España no se disfrutaba tanto viendo a un jugador. O no tanto.

Cuentan, y nos cuentan de primera mano, que en Ponteareas, un pueblo de Pontevedra de 25.000 habitantes, no era así. Famosa por tener una fábrica secreta de ciclistas espectaculares. De allí son entre otros; Delio Rodríguez (ciclista con el récord de etapas de la ronda española) y su hermano Emilio y Álvaro Pino. Todos ellos ganadores de la Vuelta Ciclista a España. Allí sí que sabían de un jugador que arrancaba desde donde le daba la gana, marcaba goles a puñados y hacia disfrutar como nadie.

La conexión entre Salvador de Bahía, lugar de nacimiento de nuestro protagonista, y Ponteareas es potente y recíproca. Fruto de ella es en el equipo del pueblo donde acaba jugando nuestro fantástico y explosivo delantero. Su sueldo; una cama, la mejor comida que había comido en su vida y poco más de 200 euros mensuales de sueldo. Su rendimiento; 42 goles en la primera regional gallega en la 93/94.

El chaval está en el mercado por una cantidad irrisoria. Sumando entre una cosa y otra, 1200€. Nadie lo quiso. Se le acaba el permiso de residencia y el humilde equipo donde juega no tiene poder para conseguir alargarlo. Oséas deja Galicia con todo el dolor de su alma.

Por suerte siguió haciendo lo que mejor sabía. En menos de un año había llevado al C.A. Paranaense de segunda división a ser el líder de la primera brasileña. Él por su parte era el segundo máximo goleador de la competición. Todo esto, para regocijo de los aficionados del juvenil de Ponteareas y de los habitantes del pueblo en general, no pasó desapercibido. “Su” jugador iba a debutar con la selección brasileña absoluta.

Oséas Reis dos Santos sonó para volver a Europa pero nunca más lo hizo. Salvo una escapada a Japón permaneció toda su carrera haciendo goles en Brasil. Vistió, además de la casaca del C.A. Huracán, otras muy importantes como la de S.E. Palmeiras, Cruzeiro E.C., Santos F.C. o S.C. Internacional. En 2005, con 34 años, dejó de jugar.

El mejor Oséas duró lo que le duró en el organismo la fuerza del pote gallego, el recuerdo de las empanadas, el gusto del pulpo y el cariño de su gente. Dicen que ese Oséas era espectacular. Que esperabais de un brasileño que le cuidan y alimentan como a los mejores escaladores de puertos de montaña. Si no lo separan de Galicia quizás nadie sabría quién es Ronaldo.