Toshi, el soldado nipón.

Nathan Algren es un soldado americano ficticio que, interpretado por Tom Cruise, en el cine conseguirá, para el gran público, pasar a la historia bajo el apodo de “El Último Samurái”. El poder del Séptimo Arte, y más del cine estadounidense, con sus grandes presupuestos, increíbles efectos y ambientaciones perfectas consigue hacer cosas maravillosas. Pero en otras ocasiones, consiguen borrar la verdad en la que se basan.

Así por ejemplo, Mozart y Salieri nunca fueron tan enemigos e incluso compusieron juntos. O también John Nash y su “mente maravillosa” probablemente tuvieran una vida muy diferente a la que casi todo el mundo piensa.

Jules Brunet fue un soldado francés que para su patria natal es un casi desconocido. Pero que en Japón aún es recordado como aquel valeroso soldado que batalló junto a los que de verdad fueron los últimos samuráis.

Uno de los principales temas a debate en la actual liga de Brasil es el excesivo número de ventas del país a Asia, ya sea a China, Japón o Corea del Sur entre otros.

En este artículo vamos a ver la historia al revés. La historia de un japonés que lucha por hacerse hueco dentro del fútbol, en concreto del brasileño. La historia de un pionero, de un oriental que quiso aprender a hacer gambetas. Nuestro peculiar “último samurái”.

Empezaremos por su nombre, Toshiya Tojo, o más conocido como Toshi.

Toshi tiene la paciencia y la perseverancia de aquellos guerreros nipones que surgieron en el siglo X. Llegó a Avaí F.C., el club al que pertenece, en abril de 2014 y desde entonces a pesar de tener pocas oportunidades jamás a perdido la sonrisa. En estos dos años el futbolista ha aprovechado para enamorarse y enamorar. Enamorar a seguidores, cuerpo técnico y compañeros del equipo de Florianópolis. Un año y medio estuvo entrenado con una sonrisa en el rostro. Feliz porque mejoraba, porque estaba en el país del que eran sus ídolos, feliz porque cada vez, aunque los demás no lo supieran, estaba más cerca de su sueño.

Vino porque tenía pasión por el fútbol, y nadie juega más bonito que los brasileños. Pero se quedó porque ahora es uno de ellos. No hay mujer más bonita que una garota para Toshi. Y si le das a elegir entre sushi y un churrasco, te tira los palillos a la cara.

Cuenta que el amor nace, como aquel gol de Ronaldinho, con la ayudad de Seaman. Ese gol con el que Brasil empezó a marcar el camino que acabaría con la quinta estrella verde bordada sobre una camiseta amarilla; también supuso el comienzo de la historia de amor de este peculiar samurái con el fútbol brasileño. Sus ídolos; Ronaldinho, ahora Messi y Neymar, dejan claro lo que le gusta a Toshi. Este medio ofensivo quería aprender a hacer fantasía y sabía donde estaba la mejor escuela de magia.

Era solo un niño y tenía que volver a Japón a terminar sus estudios. Solo un tramite para él. Paso esos tres cursos de la misma forma en la que el niño que ama el fútbol se toma la merienda que su madre le obliga a terminar antes de dejarle continuar. Con la mirada de reojo en la pelota. Con 18 ya estaba de nuevo en Brasil y esta vez no iba a volver hasta conseguir su sueño. El Friburguense A.C., humilde equipo de la ciudad de Nueva Friburgo, cerca de São Paulo, le da una oportunidad que Toshi aprovecha estupendamente. Después Avaí F.C. se fija en él y el resto casi lo hemos contado.

Después de mucho esfuerzo, ha logrado jugar dos partidos esta temporada 2015 en Serie B con el que ya es su equipo del alma. Solo han sido 38 minutos que para cualquiera hubieran supuesto un enfado, un desánimo o un problema. Pero Toshi no es cualquiera. Samurái significa literalmente “el que sirve”, guerreros que anteponían todo en pro de ese fin.

Toshi sirve a su sueño y sirve a Avaí F.C. Lo hace sonriendo como solo sonríe un enamorado. Toshi es un samurái, quizás el ultimo.