Un derbi, dos pequeñas historias y una pincelada de Rebolo.

Pintura de ReboloEn esta web intentamos acercar el fútbol brasileño a Europa. Lo explicamos en cada paso; desde el texto que abre la web, hasta el último artículo colgado. Muchas veces queremos crear lazos para que nazcan simpatías y así llamaros la atención hacia nosotros y hacia la liga brasileña. En otras ocasiones solo tenemos que recordar la historia.

S.C. Corinthians Paulista y S.E. Palmeiras tienen una rivalidad curiosa, intensa e histórica. São Paulo es una ciudad importante, peligrosa a veces y peculiar siempre. En ella nació el club al que ahora denominamos Palmeiras. Ese equipo, ahora Verdão, le faltan dos colores hermanos que le acompañaron en su creación. El verde, el blanco y el rojo iban de la mano como en la bandera natal de sus cuatro fundadores. Luigi Cervo, Vicenzo Ragognetti, Luigi Emanuele Marzo y Ezequiel Simone eran cuatro de los muchos italianos que emigraron a Brasil. Los demás, la primera hinchada del equipo. Aunque su primera denominación fue Palestra Italia fundado en 1914 y llevando ese nombre y colores hasta 1942.

La Segunda Guerra Mundial estalló y Brasil e Italia estaban en bandos separados. El fútbol es política. Prácticamente todo, el “prácticamente” es una licencia romántica, es política. Es una frase compleja que se puede simplificar al máximo y elaborar hasta el extremo. El que entienda la frase no necesitara explicación y estará completamente de acuerdo con ella. Con quienes no lo hagan habría para un debate largo y tendido y la historia que vamos a escuchar hoy quedaría en un segundo plano.

Les quitaron el nombre, les quitaron dos de sus colores, pero nunca el espíritu. El S.E. Palmeiras es la “squadra” de los italianos en Brasil.

En la misma ciudad, años antes, unos obreros, entre quienes estaba el español Anselmo Correa, fundaron otro equipo de fútbol. En septiembre de 1910 nació el Corinthians. Rival de los anteriores. El equipo de los españoles. El porqué principal es evidente, pero en la historia del Timão la relación con nuestra tierra y con los nuestros se repite intensa y cíclicamente.

En los primeros y exitosos años de Corinthians en la banda derecha del equipo paulista había un fenómeno que a día de hoy sigue siendo historia viva de una época gloriosa del club. Rebolo. Rebolo no era su nombre real. Francisco Rebollo, con doble ele, es más difícil de pronunciar para los brasileños y al fin y al cabo, la diminuta bala había nacido en Brasil. Su madre y su padre no. Ellos eran andaluces humildes que habían emigrado en busca de trabajo. El chico era un escándalo. Como tantos, tan bueno en el campo como malo en la escuela. Pero Rebolo tenía una característica peculiar. En los pies llevaba el balón y en las manos un pincel. Rebolo fue pintor y futbolista. Conocido y exitoso en ambos campos.

En  2002, cuando Rebolo habría cumplido 100 años, su equipo se acordó de él. Homenaje merecido, sentido y poético en el que estuvo presente otro español como Andrés Navarro Sánchez. Andrés Navarro, brasileño de nacimiento, hijo de padres andaluces y que 5 años más tarde seria presidente del club de los españoles en Brasil.