Wendell Lira, lo más bonito no fue el gol.

Cuando en algún otro artículo hemos hecho hincapié en el asunto de que la realidad del futbolista brasileño en su gran mayoría está muy lejos del lujo, es porque es el día a día de muchísimos jugadores profesionales de este país. Y dicho sea de paso para, también, los de casi todos los países en los que el fútbol mueve una industria millonaria. El fútbol más allá de la primera línea de fuego es un trabajo duro, sacrificado y muchas veces mal pagado, si es que la nómina llega.

Este artículo viene como anillo al dedo; no solo por esto, sino por la relación que tiene con los campeonatos estatales. Estos torneos son un nido inmenso de oportunidades año tras año. Muchas veces la única oportunidad en el fútbol para chavales que si no consiguen un contrato al acabar el estatal se tendrán que dedicar a otra cosa. Se dice que 20.000 jugadores de fútbol en Brasil se quedan sin trabajo al acabar estos torneos.

Uno de ellos ,la temporada pasada, fue Wendell Lira. Un jugador del Goianésia E.C. que cobraba, dificultosamente, alrededor de mil euros mensuales. De poco le sirvió su buena actuación en el Campeonato Goiano, tampoco pareció servirle que uno de sus cuatro goles hubiera sido precioso. Pero aquel 12 de marzo de 2015 le iba a cambiar la vida.

A.C. GoianienseGoianésia E.C. En el minuto 28, una jugada trenzada del equipo visitante acaba con una acrobacia de fantasía que coloca el 0-1 en el marcador.

Ocho meses más tarde,  después de pasar sin pena ni gloria por el Tombense F.C. de la Serie C, estaba sin trabajo y pasando dificultades reales. La noticia de que su gol, sin saber cómo, es uno de los 10 elegidos como más bonito del año 2015, le pilla por sorpresa. Este desempleado de 26 años rompió a llorar con su esposa. Él mejor que nadie sabe que en el fútbol aparte de trabajo y talento, se precisa, como casi en todo en la vida, un momento de suerte. Posiblemente si ese remate le sale centrado, si no hubiese conectado con la pelota o hubiesen pitado fuera de juego… Wendell Lira estaría, en el mejor de los casos, compaginando las patadas al balón con esos trabajos temporales que necesitaba para mantener a su familia.

“Me ha cambiado la vida. La gente me conoce, quieren sacarse fotos conmigo, me piden autógrafos y ahora tuve nuevas ofertas, pero gracias a Dios ya tengo trabajo. Es una locura”.

Su nuevo equipo, el Vila Nova F.C., brillante campeón de Serie C y que tenemos muchas ganas de ver el año que viene en la segunda división. El Tigre estuvo listo y rápido para firmarlo antes de que, dada la repercusión, fichase por otro club.

Las historias bonitas acaban con música. Y esta vez es la sintonía que acompaña al ganador del Premio Puskas 2015 mientras sube al escenario. Ese día, un chaval con ya 27 años recién cumplidos, conocío a su ídolo Neymar Jr., saludó a Cristiano y también a Messi al que califica como un genio del balón.

Este último, el argentino, todo poderoso, autor del que quizás sea el gol más difícil e importante de los finalistas y de los 10 preseleccionados, apunto de recibir su quinto Balón de Oro, aplaudió a uno de esos currantes del fútbol que le arrebato el premio que aún no tiene. Entre Messi, Cristiano, Neymar, Iniesta, Pogba, Thiago SilvaWendel Lira. El fútbol le dará glorias y penas, pero ya nadie le quita lo de hoy. Ni las fotos, ni el paseo con su mujer de la mano por la alfombra y por supuesto nadie le quitara jamás esta historia.