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Jefferson Nem, y la necesidad de esperarlo.

Están ofuscados en Pernambuco con el rendimiento que está otorgando Jefferson Nem en el comienzo de este 2017 para su club C. Náutico Capibaribe. A decir verdad, más que el comienzo del año, se podría decir que desde la segunda mitad del año 2016, el veloz extremo brasileño ha bajado su rendimiento. Un rendimiento que, por otra parte, fue espectacular hace un año cuando, tras ser conocido como una de las mayores promesas de la cantera de los últimos años, dio el salto al primer equipo y empezó a cuajar actuaciones de gran nivel.

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Era aquí cuando el listón de Jefferson Nem se puso muy alto para los torcedores del club de Recife. Además de la ganas de participación en el juego que demostraba, puesto que no eran pocas las veces que desde la banda se adentraba hacia el centro a zonas más propias de un perfil de mediocentro para combinar y enlazar con los compañeros, se le sumaba una más que vistosa arrancada y, su plato favorito, sortear entradas rivales sin perder el cuero de su pie. Nuestro protagonista, parecía no haber notado el cambio de categoría y en C. Náutico Capibaribe se frotaban las manos ante una temporada ilusionante.

Sin embargo, en la carrera de un futbolista, y más aún en edades tempranas, siempre hay altibajos. Hay momentos donde el jugador alcanza su cima, y otros donde, por motivos físicos o emocionales, no dan lo que normalmente se está acostumbrado a ver de ellos. Y esto es lo que le ocurre a Nem. Con 20 años, necesita reencontrar sus mejores cualidades, confiar en sí mismo, y sentirse, de nuevo, de los mejores jugadores del campeonato de la Serie B brasileña, puesto que tiene potencial y características para ello.

Bien es cierto que las torcidas brasileñas no son, de por sí, pacientes y prueba de ello es la cantidad de cambios de entrenadores que hay cada año en sus filas, algo que además analizaremos en próximos artículos. Pero cuando se tiene un joven baluarte que te puede dar noches de glorias y de paso, dejar un montante económico importante para salvar las arcas de un club que no tiene una grandiosa capacidad financiera, deben recapacitar y permitir que Jefferson Nem vuelva por sus fueros. Vuelva a ser aquel joven que deslumbró en las categorías bases. Vuelva a ser él.