Bein Sports nos acerca a Brasil.

Hace más de dos años comenzamos con el proyecto de acercar el maravilloso fútbol brasileño a Europa. Para el desempeño de nuestro trabajo cotidiano faltaba información en español y de calidad respecto a equipos y jugadores del país carioca. Decidimos, con más cariño y pasión que otra cosa, ser directamente la fuente de esta información por si pudiéramos de esta manera transmitir ese entusiasmo a más aficionados al fútbol.

Este año estamos de enhorabuena. Hasta las primeras jornadas sólo teníamos la noticia, pero tras ellas tenemos la confirmación tangible. Bein Sports retrasmitirá este año la liga brasileña. Varios partidos por jornada.

Una empresa que sin tener ningún vínculo directo con nosotros comparte, con la nuestra, la intención y las maneras. La intención de embarcar a la gente en un campeonato más igualado, más pasional y en definitiva más puro de lo que podemos estar acostumbrados. Para ello ambos nos apoyamos en el fútbol como primer aliado; y en la melodía de sus maravillosas historias como inseparable secundario.

Nuestro compañero Thiago Arantes deja buenos ejemplos con una retahíla de pinceladas maravillosas sobre historias, que por cierto ya os iremos contando, en las transmisiones en las que participa. Las rivalidades de Grêmio F.P.A. y S.C. Internacional, el banquete de boda del gran Bruno Cortez en una cadena de comida rápida o la recomendación de ver algún partido de C.A. Juventus del estado de São Paulo. Un equipo que simboliza como nadie el purismo frente al marketing. Un equipo que es tan romántico que se llama como el equipo rayado de Turín y viste como el enorme Torino F.C.

Otra de las historias que hemos podido degustar y que se ha oido en estas primeras fechas es la del gran Pedro Iarley. Una historia que resume la pasión, la fe, el trabajo y el don de la oportunidad. Creemos que son valores que también definen en mayor o menor medida esta aventura de Bein Sports. Que por otra parte no es otra aventura que la que Fútbol y Progreso comenzó hace algo más de dos años.

Un joven de 21 años viene a jugar al fútbol en Europa. Es brasileño y da el salto al viejo continente donde hay más focos; y mucho más dinero. Viene como muchos otros a probar una vez que concluyen los estaduales sin más avales que su talento. Gratis, con suerte a cambio de un trabajo humilde. No se engañen, sigue pasando.

En alguna ocasión, como vimos con el gran Oséas, el viaje comienza en un pueblo pequeño y en un equipo humilde donde llega un futbolista que conquista a todos con un talento insólito y una sonrisa enorme. Foios, a 9 kilómetros de Valencia y de menos de 7.000 habitantes, se convirtió en la nueva casa de nuestro protagonista. Su nombre es Pedro Iarley. Iarley para el mundo del fútbol, por aquella época Lima como se le conoció en España. Pedrito para la que fue su “mamãe” aquí.

Se hospedó en casa de la madre del presidente del club. Ella fue uno de los motivos que le hacían sentir ese pueblo una ciudad grande, que le hicieron ver en el campo de albero del Foios Atlètic C.F. una alfombra de césped donde demostrar todo lo que tenía.

Año y medio más tarde continuaba allí. Probó y fue rechazado por los grandes equipos de la zona. Valencia C.F.Villareal C.F. y Levante U.D. descartaron su fichaje. Iarley no se rindió. De hecho apuntó aún más arriba. El Real Madrid C.F. le dio la oportunidad de probar unos días con su filial, el Real Madrid Castilla. Lo consiguió. Además no era un club cantera cualquiera, jugaba en la segunda divisón. Por fin todo el esfuerzo merecía la pena.

Nada más lejos de la realidad. Esa noticia fue el espejismo dentro de una historia de ocho años donde nuestro protagonista nunca dejó de luchar y cuidarse. Él era un gran futbolista. Y la palabra importante era la segunda. Era lo único que sabía hacer. Su pasión y su trabajo; lo tenía que conseguir.

Cuando el Real Madrid C.F. dejó de contar con él, fue a Ceuta donde entre engaños de unos, picarescas de otros y exigencias de todos, acabo jugando como comunitario con pasaporte portugués. Le pillaron. Sanción de seis meses y gracias. Con 29 años vuelve a Brasil. A estas alturas prácticamente es el único que confía en él. Y eso, es más que suficiente.

Ceará S.C. primero y Paysandú S.C. después, le dan la oportunidad de jugar en su vuelta a casa. En el equipo belenense, cuando nadie lo esperaba, empezó a cambiar todo. Por sorpresa casi consigue ser protagonista en un equipo que más aún de manera sorprendente no sólo gana la extinta Copa del Norte, si no que como campeón norteño consigue hacerse con la Copa de Campeones que disputaban por entonces los campeones de las copas regionales.

El premio no es ninguna tontería. Jugar la Copa Libertadores. A sus 29 años conseguía casi de rebote jugar la mayor competición continental y visitar estadios tan importantes como La Bombonera. Ese parecía el premio a su esfuerzo, pero para él sólo era el escaparte. Paysandú S.C. gana 0-1 con gol de Iarley en el campo del todo poderoso C.A. Boca Juniors. El presidente y el entrenador de Boca hablan del autor del gol, de nuestro protagonista. “¿Has visto la fe con la que corre? Entiende la vida como nosotros” dice Carlos Bianchi. “Lo voy a firmar” le contesta Macri (actual el presidente de la nación argentina)

A partir de ahí la historia es más conocida. Campeones de la Copa Libertadores, campeones de la Copa Intercontinental. Siguió viajando, cambiando Argentina por México, y volviendo a su país.

S.C. Internacional. Año 2006. ¿Recordáis a ese campeón de Copa Libertadores que acabó siendo ganador de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA venciendo a un tal F.C. Barcelona? También estaba ahí nuestro protagonista. Iarley era campeón del mundo a su manera. En un pueblo de Valencia la madre de un presidente de un club humilde lloraba por segunda vez porque Pedrito lo había vuelto a hacer.

Siguió dando tumbos por el fútbol brasileño sin nada más que su talento como aval. Jamás movió dinero por traspasos, y no fue por falta de ellos. Cerrando el círculo como en las buenas obras de la vida, Ferroviário A.C. fue su último equipo en 2014, el equipo donde 20 años atrás empezó todo. Casi 40 años tenía el dueño de una sonrisa enorme. Sabedor de que no sólo hay que estar en el momento exacto en el lugar idóneo, sino que hay que trabajar cada día para ser el mejor cuando ese momento se presente sin avisar.

Volviendo al principio de estas líneas y a lo que significa la llegada de estas retransmisiones; si buscabais la oportunidad de subiros al maravilloso barco que este fútbol y este país significa, es una oportunidad de oro y una buena mano a la que agarrarse. Bienvenidos compañeros.