Hyoran, Cruyff y la fe.

La tragedia del gran A. Chapecoense F. está llena de detalles preciosos. Cuando sucedió dedicamos un artículo de agradecimiento a los artistas caídos que nos dejaron una leyenda eterna a cambio de sus vidas. Más allá de eso decidimos no entrar en más profundidad,  por respeto y por la avalancha de información que supuso aquel 28 de noviembre. Con humildad, pero sin ocultar la realidad, pocos medios en Europa está tan especializado en fútbol brasileño como éste.  Sin embargo muchos otros, aún hoy, que quizás le habían dedicado una línea o dos en su historia al Verdão do Oeste o a sus jugadores, dedicaron muchas a partir de ese día. Y vídeos, y entrevistas…

Quizás tuviera que ver con el hecho de que no conocían de verdad al equipo. Que no tenían en sus retinas, en sus notas y en sus bases de datos, información y muchos minutos de juego de esos que cayeron en Colombia.

Ya ha pasado el tiempo y la leyenda marcha. Ya hablaremos de lo que se está creando en el Arena de Condá. Ahora que empezamos a ser, otra vez, de los pocos que hablan por aquí de A. Chapecoense F. y del fútbol brasileño en general, nos vemos liberados para contar las pequeñas historias que rodearon la tragedia. Aspectos curiosos o bonitos guiños que nos guardamos en su momento y que iremos soltando cuando vayamos teniendo oportunidad de hacerlo.

El 24 de marzo de 2016 Hendrik Johannes Cruijff  “Johan, El Flaco, Cruyff”, fallecía en su querida Barcelona a los 68 años de edad. Dos días después, el futbolista Hyoran Kauê Dalmoro jugaba contra Brusque F.C. la quinta jornada de un Campeonato Catarinense que acabaría ganando y que sería el primer título de una temporada histórica.

Renato, el orgulloso padre del futbolista, es el culpable de que ambos estén relacionados. Johan era el jugador favorito de este amante del buen fútbol que intentó inculcarle ese amor a su hijo desde que nació. Tanto es así que el curioso nombre de Hyoran no tiene otra explicación que una transformación fonética del nombre del holandés.

Cada uno puede creer y tener fe en lo que quiera. Depende del país en el que se nazca, el lugar en el que se esté o la naturaleza propia de esas creencias, podrán o no ser manifestadas. Pero creer, se puede creer en lo que se quiera. Renato creía en que el homenaje serviría para algo más. Para transmitir cosas del dueño originario a su nuevo portador.

Ser futbolista no es del todo fácil. Una vez que se llega a profesional, y más en Brasil, no perderse en el camino y llegar a primera división es sumamente complicado. Hyoran no sólo lo consiguió, sino que además comparte posición con el ídolo de su padre. Es cuestión de fe, pero si le preguntáis a Renato por supuesto que el nombre tuvo que ver en esto.

El año que el mago holandés nos dejó de manera precipitada su “homónimo” daba un salto definitivo en su carrera. Era titular regularmente en su equipo, que además realizaba la mejor temporada de su historia y S.E. Palmeiras se fijaba en él.  Una vez más es cuestión de fe, pero si le preguntáis a Renato para él no es casualidad.

Minuto 54 del partido que enfrentaba A Chapecoense F. contra Figueirense F.C. de la jornada 34 de la Seria A brasileña. Hyoran había entrado al campo apenas 20 minutos antes por la lesión de un compañero en un partido en el que, presumiblemente, no iba a jugar. Nuestro protagonista cae y rápidamente se echa la mano a la rodilla. Pide el cambio. Una semana después A. Chapecoense F. tenía el que hasta la fecha era el partido más importante de su historia, la vuelta de semifinales de la Copa Sudamericana frente a C.A. San Lorenzo. La cara de Hyoran denota que sabe que se lo va perder. Ese y lo que queda de temporada. La mejor temporada de la historia de Chape. La semifinales, la final, el interés del S.E. Palmeiras campeón. Todo pasaba por la cabeza de quien salía del campo con más dolor de alma que de rodilla.

Los médicos confirman lo peor. No puede jugar más. No viaja a la semifinal. No juega contra S.E. Palmeiras, el equipo que le quiere, en el partido en que se convierte en campeón. No viaja a la final. No va con sus compañeros a Colombia a jugar contra Atlético Nacional. La rodilla le salva la vida. Es cuestión de fe, pero si le preguntáis a Renato

Hoy Hyoran es jugador de S.E.Palmeiras, que acabo pagando una cifra cercana a los dos millones de euros para hacerse con sus servicios. Sus ex compañeros le vigilan desde algún lugar y con ellos hay un flaco vestido de naranja. Al menos eso cree Renato.