La evolución de la selección que quiere ser hexacampeona

Brasil, dirigido por Dunga, comenzó perdiendo por dos goles contra Chile en la primera jornada de la fase de clasificación hacia el Mundial 2018 en aquel 8 de octubre de 2015, y acaba, dos años y dos días después, goleando a la misma selección por 3 goles a 0, eliminando del pase al mundial a los chilenos y acabando como primera de grupo en su continente. El cambio tiene un nombre; Tite.

Brasil, tras el varapalo sufrido en el Mundial que se disputó en su propio país, debido a aquella derrota por 7-1 contra Alemania, aspiraba a llegar a Rusia en 2018 en plenas garantías de ganar la copa más ansiada por cualquier futbolista. Lo que no sabían es que el camino iba a ser duro, habría cambios de jugadores, cambios de estilos en el fútbol a practicar, cambio de una manera de ver el fútbol.

Comenzaron con Dunga, pero el mes clave en la evolución de la selección brasileña fue marzo del 2016, donde sendos empate a 2 goles contra Uruguay y Paraguay pusieron en riesgo su participación en la máxima competición de selecciones. Brasil no enamoraba, los brasileños se desarraigaban de un estilo tan alejado del jogo bonito, de sus históricos onces donde el torcedor se deleitaba con ellos. Dunga aburría a los brasileños y los resultados, además no acompañaban. Se decidió dar una vuelta de tuerca, y ahí apareció Tite. El salvador de Tite. Desde su llegada, diez victorias y dos empates.

Imagen: @FifaWorldCup

Posiblemente sea el nombre de ésta fase, pero si nos fijamos de manera íntegra en el tapete, hay un futbolista que no podemos dejar de nombrar: Gabriel Jesus. Aquel mediapunta habilidoso que ya recomendamos en el Mundial Sub-20 disputado en Nueva Zelanda en el año 2015 es, hoy en día, una de los futbolistas de futuro y presente de la selección y de todo el panorama internacional, siendo pieza clave en un conjunto tan importante como es el Manchester City F.C. Actualmente su rol de nueve es indiscutible aunque nos ha sorprendido gratamente, pues siempre lo veíamos en una posición más similar a la que ocupa Neymar Jr. Marca goles, hace jugar al equipo y a ello le añade desmarques, magia, movilidad continua… un futbolista que suma, y mucho, en esta Brasil y que desde su estreno en la absoluta en 2016, no para de ser elogiado por compañeros y rivales.

No obstante, hablar de Brasil, es hablar de Neymar Jr., que es sin duda alguna el jugador más a resaltar del conjunto de Tite. Éste año, además, ha protagonizado el fichaje estrella, con su paso al París Saint-Germain F.C. por más de 200 millones de euros, siendo el traspaso más caro de la historia y de lo cual están orgullosos en Brasil. Se fue a liderar un gigante club que busca codearse con los dioses europeos del balompié. Se fue del cobijo de Messi a ser el máximo estandarte del club francés. En Brasil siempre se ha comentado que, el líder de la selección brasileña, no puede estar a la sombra de otro jugador en su club. Y Neymar Jr. ha cumplido con ello. Aterrizará en Moscú más maduro, con más personalidad y sabe que su nombre, para que sea recordado al nivel de otros en su país, debe coronarse logrando la Copa del Mundo.

Además de él, es difícil fijarse en nombres concretos de ésta Brasil, pero nos gustaría quedarnos con dos medios, uno por su corte defensivo (Casemiro) y otro por su rol llegador que apuntamos a su importancia en el torneo (Paulinho), el cual ha recibido numerosas críticas por los aficionados del F.C. Barcelona sin haberle dado una sola oportunidad y obviando que, aunque jugase en China, era imposible moverlo de este equipazo que es Brasil, ni con Dunga, ni con Tite. Ambos, con sus distintas características, equilibran tanto la defensa como el ataque, además de imprimir físico, indispensable en cualquier conjunto. La magia lo ponen otros, el trabajo ellos.

De ésta manera, en Brasil ya se habla de la enorme posibilidad que existe de conseguir que se levante su sexto campeonato del mundo. Que sea hexacampeón. Lo cierto es que, si no como favorito, si llega en un ramillete de tres o cuatro clubes que van como máximos aspirantes al torneo, aunque luego ocurra lo inimaginable, lo imposible, ¿quién imaginaba aquél 7-1 de Alemania?, ¿quién imaginaba en aquel octubre de 2016 que a Brasil le sobraría el último partido de la fase clasificatoria?