Copa del Mundo de 1962. Garrincha el héroe nacional

Tras los mundiales de Suiza 1954 y Suecia 1958, el Mundial regresaba a Sudamérica, más en concreto a Chile, bajo un aluvión de críticas al entenderse que el país no se encontraba preparado para albergar una competición de tal magnitud. A Brasil le encantaba, iba a estar en territorio cercano a ellos, cerca de casa, cerca de los suyos.

Pero el sueño pareció torcerse pronto cuando Pelé, la gran estrella brasileña y, superando la veintena de edad, el mejor jugador de fútbol de aquel momento, se lesionó al comenzar la competición y ya nunca más jugó aquel torneo. Fue contra Checoslovaquia y la que era la actual campeona del mundo, la defensora del trono, parecía que iba a tenerlo imposible para revalidar el título. Pero Manuel Francisco dos Santos dio un paso adelante. No estaba “O rey“, pero volaba “el pajarito“. Volaba Garrincha.

Compartió tabla de máximos goleadores con cinco futbolistas más, entre ellos su compatriota Vavá, todos ellos con cuatro goles.

El camino no fue fácil, inmediatamente antes de la final tuvieron que eliminar entre otros a la anfitriona Chile que pese a estar arropada por su afición y en una vorágine de alegría colectiva, no pudo con la superioridad brasileña. De ésta manera se colocaban en la gran final y jugarían contra Checoslovaquia (actual República Checa), a la que ya se enfrentaron en la misma competición y con la que no pudieron pasar del empate. Los mismos contra los que Pelé jugó su último partido del Mundial. Inclusive los europeos se adelantaron en el marcador pero Amarildo, Zito y Vavá le dieron la vuelta al partido, proclamando a Brasil, de nuevo, campeón del mundo.

La figura de Garrincha fue esencial, sobre todo, en las eliminatorias de cuartos de final contra Inglaterra y en las semifinales contra Chile. En cada uno anotó dos goles, sirviendo especialmente en cuartos de final, para finiquitar el pase, marcando el tercer y definitivo gol del encuentro (además del primero) También encontró portería ante la anfitriona, Chile, para aplacar pronto el embiste local y bajar los ánimos de la afición, marcando los dos primeros goles en el 9′ y en el 32′, enfriando el cálido ambiente que se respiraba, dejando el pase a la final en bandeja para los brasileños.

No es que Garrincha fuera un desconocido. De hecho, a la sombra de Pelé, era considerado el mejor regateador del mundo. Muy brasileña ésta cualidad, pero que no todos lo saben aprovechar.

1962 será un Mundial que los brasileños jamás olvidarán, y “el pajarito” tampoco lo hizo. Siempre será recordado como uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y, entre otros motivos, es porque supo marcar la diferencia cuando debió hacerlo. Supo echarse todo un país a la espalda cuando se le necesitó.