Copa del Mundo de 1994. En memoria de Ayrton Senna

Es cierto que Brasil en el mundo del deporte es conocido sobre todo, por los grandes futbolistas que ha dado a la historia. Sin embargo su extensión, aunque menor, también lo ha llevado a tener abanderados en otras modalidades que no fueran el fútbol. Uno de ellos, en el automovilismo, fue Ayrton Senna campeón del mundo en tres ocasiones (1988, 1990 y 1991) y leyenda del mundo de las ruedas. “Magic Senna” como buen brasileño, también era un enamorado del fútbol y lo dejaba ver de manera continúa.

Llegaba el Mundial de Estados Unidos 1994, y Brasil se plantaba en la competición sumando ya 24 años sin alzarse con el trofeo, circunstancia que no invitaba a la emoción y a la alegría en el país. Se confiaba poco en el equipo y además, diversos problemas entre uno de los mejores delanteros del momento, Romário, y el seleccionador sumaban a ese pesimismo colectivo.

Ayrton Senna se propuso alentar a los futbolistas que llevarían la bandera de su país en el pecho, que defenderían a la selección en el torneo. Por ello, tras un partido entre Brasil y un combinado del París Saint-Germain F.C., fue a cenar con toda la plantilla y se dirigió a ellos, primero en grupo y luego individualmente, haciéndole saber de sus posibilidades, de sus capacidades y motivándoles de cara al torneo. Lo necesitaban, casi nadie confiaba en Brasil. Parecía que Ayrton Senna debía de dejar un último aliento para los futbolistas. Once días más tarde a esa cena, disputó su último Gran Premio en San Marino, donde debido a un accidente falleció, tras salir en línea recta de una curva e impactar contra una pared de hormigón a 305 Km/h. La tragedia llegó a la concentración brasileña que los conmocionó, igual que ocurrió con todo el país. La plantilla, curiosamente, encontró una motivación más para vencer el campeonato. Se lo querían dedicar al piloto fallecido.

Con un portero que podría estar entre los diez mejores de la historia, una defensa sólida, un mediocampo de poca técnica pero de mucho sacrificio e inteligencia (con la dupla DungaMauro Silva como ejes fundamentales) y una delantera de ensueño compuesta por RomárioBebeto, Brasil se plantó en la final con especial mención al encuentro que vencieron por 3-2 a Holanda con goles de Branco, Romário y Bebeto doblegando los tantos de Aron Winter y Dennis Bergkamp. Partido que por cierto, dio una de las imágenes de aquel Mundial y que, a la postre, se hizo célebre en el fútbol: la celebración de Bebeto tras haber sido padre. De ésta manera, pasaron a semifinales y tras ganar a Suecia con un único gol de Romário, se volvía a ver las caras con Italia, como 24 años atrás. Como la última vez que coronó el mundo.

Ésta vez no venció por 4-1. Era, como decimos, una Brasil diferente al espectáculo que siempre tenían acostumbrados. Y el encuentro, con un pobre 0-0 llegó a la tanda de penalty. Y aunque Márcio Santos comenzó fallando el primer tiro, y por parte de Italia lo hiciesen de igual manera BaresiMassaro, la imagen de aquella final es la desolación de Roberto Baggio enviando su disparo lejos de la portería defendida por Taffarel.

Los futbolistas saltaron a festejar al césped, Ayrton Senna tenía razón: podían ganar el Mundial. Por supuesto, de manera inmediata, los brasileños se acordaron del piloto. Desplegaron una pancarta donde se leía “Senna aceleramos juntos.. el cuarto es nuestro“, en referencia al cuarto campeonato mundial.

Entre esos jugadores se encontraba Ronaldo Nazário, descubierto por Jairzinho y pieza clave ocho años más tardes en el quinto Mundial. Tan sólo él y Pelé han sido los futbolistas menores de dieciocho años que han conseguido ser campeones del mundo. Pero estuvo, lógicamente, todo el campeonato a la sombra de RomárioBebeto, los cuales en toda la historia de la selección consiguieron compartir delantera un total de 23 encuentros, con un saldo de 17 victorias, 6 empates y 0 derrotas.

Brasil en 1994 tuvo lágrimas de alegría y lágrimas de tristezas. Tuvo la cal y la arena. Pero aprendió a hacerse más fuerte ante las adversidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *