Copa del Mundo de 2002. Y Ronaldo renació

Entre el 12 de abril de 2000 y el 30 de junio de 2002 hay 838 días, una gravísima lesión de rodilla y el renacer de un fenómeno de la naturaleza, de una bestia del mundo balompédico. De Ronaldo Nazário.

12 de abril de 2000. Aquél fatídico día de abril jamás se le olvidará al astro brasileño. Seis meses atrás había sido operado de esa misma rodilla que le crujió al encarar a Fernando Couto, por aquél entonces central de la S.S. Lazio, en la ida de la final de la Copa de Italia con la camiseta del F.C. Internazionale Milano. Reaparecía en un partido tras 144 días de ausencia por la citada lesión. Pero la misma crujió, Ronaldo Nazário se estremeció y con él el mundo entero. Otra grave lesión que le paralizaba su carrera. Otra operación que se antojaba complicada. Una gran pérdida para el mundo del fútbol. El tendón dijo basta, y las previsiones eran para volver a los terrenos de juego en ocho meses. El resultado final de la recuperación fueron 17 meses y ocho días.

30 de junio de 2002. “Mi mayor victoria es que puedo jugar” decía el delantero en una entrevista previa a la fecha en la que, contra Alemania, se jugaría ser el campeón del mundo en el Mundial de Corea y Japón 2002. Donde además, lo fue. Y donde precisamente, anotó dos goles, convirtiéndose en el máximo goleador del torneo. Brasil era pentacampeona del mundo. Ronaldo Nazário era la persona más feliz del globo terráqueo. Incluso tras el torneo fue galardonado como Balón de Oro en ese mismo año. Las vueltas que da la vida, bien lo sabe el futbolista nacido en Río de Janeiro.

Como también suele pasarle a las grandes estrellas, el factor psicológico es clave. Es pieza importante para saber leer donde situarse para recibir el balón, para rematar a la portería, para cubrir la pelota ante el acoso rival, para entrar en el preciso momento sin cometer falta y para, como hizo el astro que nos ocupa, desviar la atención acerca de su lesión y sus problemas físicos. ¿Qué mejor que recortarse el cabello de manera estrambótica? Y así lo hizo, inspirándose en el personaje televisivo Cascão. Pero el objetivo se consiguió: nadie habló de su rodilla. Y eso le sirvió para volver a sus fueros, para regresar al gran ariete que jamás se mereció ser tan maltratado por las lesiones.

Sin duda, el Mundial de Corea y Japón de 2002 tuvo grabado a fuego el nombre de Ronaldo Luis Nazário de Lima.

No obstante, no podemos dejar pasar por alto otros nombres. Y es que junto a Ronaldo, el ataque brasileño lo formaban Rivaldo y Ronaldinho, con un tridente de fantasía que tenía gol, pase entre líneas y creatividad.

Otro nombre a resaltar es el del lateral derecho Cafú, que fue el primer jugador de la historia en jugar de forma consecutiva tres finales de la Copa del Mundo (1994, 1998 y 2002)

Y, si en otros artículos hemos nombrado a jóvenes mundialistas campeones que asomaban con temprana edad, en ésta edición fue Kaká el que con 20 años ya empezó a formar parte de la selección, con una presencia testimonial que, dado el nivel que después adquirió, fue totalmente relevante en las competiciones que jugó con la verdeamarelha.